“La Iglesia es católica, porque está esparcida por todo el mundo; enseña
en plenitud toda la doctrina que los hombres deben conocer; trae a todos los
hombres a la obediencia religiosa; es la cura universal para el pecado y posee
todas las virtudes” -(Catechesis 18:23).
Basta
mirar la catedral metropolitana de Medellín y su imponente arquitectura, entrar
a ella y reconocer en su interior miles de años de historia y tradición del
catolicismo, recordar sus bases, sus fundamentos y los mismos errores que ha
tenido con el paso del tiempo.
Esta
siempre se ha considerado la heredera espiritual de Cristo y a pesar de las
disidencias y herejías ha intentado mantener siempre una línea continua desde
Jesús hasta nuestros días: El Papa, heredero directo de Pedro quien fue
nombrado cabeza rectora de la Iglesia hasta el regreso de Jesús.
No
obstante, los últimos mil años han resultado ser agónicos para el catolicismo
que ha visto mermado su poder e influencia debido a los cismas y disidencias
que han apartado de su influencia a un número cada vez mayor de cristianos.
Esto
y el hecho de que durante siglos haya defendido posturas políticas y sociales
que posteriormente han demostrado ser erróneas (acumulación de riquezas, venta
de indulgencias, cruzadas, inquisición, apoyo a dictadores) hizo que la iglesia
católica perdiese bastante prestigio en la mayor parte del planeta.
El
prestigio perdido propició el surgimiento de la Reforma, el nacimiento de las
iglesias protestantes y varias guerras religiosas.
Incapaz
de reaccionar a tiempo la Iglesia Católica perdió millones de fieles en Europa
y América. Para recuperar el terreno perdido, llegado ya el siglo XX, hizo un
examen de conciencia y en el Concilio Vaticano II intentó un acercamiento a la
realidad de los nuevos tiempos.
También
inició un decidido acercamiento a otras religiones, protestantes y judía,
reconociendo por primera vez en la historia que algunas de ellas podían tener
parte de La Verdad.
En
la actualidad la Iglesia Católica ha recuperado bastante prestigio del que había
perdido durante los últimos siglos y eso se ha traducido de nuevo en un aumento
de fieles que la han llevado de nuevo a ser la religión más extendida del mundo
con más de mil millones de seguidores, principalmente en Europa y América
Latina.
Igual
que todas las iglesias cristianas, las creencias católicas se basan en la
Biblia, aunque a ella añaden un alto grado de tradición. Por ejemplo, aunque la
Biblia no menciona en ningún sitio el bautismo infantil, sólo el de adultos que
van voluntariamente al bautismo, la iglesia nos ha inculcado esta tradición y
la ha legitimado como si hubiese sido instaurado por el mismos Cristo. En
cuanto a la ética, las enseñanzas de la Iglesia Católica son bastante
correctas, haciendo hincapié en el amor al prójimo, la obediencia de los
mandamientos y la celebración de los sacramentos.
La
Iglesia católica reconoce que también son "cristianos" los bautizados
de otras iglesias no católicas que profesan su fe en Jesucristo, Dios y hombre.
Pero, aunque otras iglesias contengan elementos de la verdad, solo la Iglesia
Católica conserva y enseña sin corrupción toda la doctrina Apostólica y posee
la plenitud de los medios de salvación.
Las
creencias fundamentales las podemos ver reflejadas en el credo que aprendimos
desde niños en la escuela y en el seno familiar:
Creo en
Dios Padre, Todopoderoso Creador del Cielo y de la Tierra,
y en
Jesucristo, su Único Hijo, nuestro Señor,
que fue
concebido por obra y gracia del Espíritu Santo:
Nació de
Santa María Virgen,
padeció
bajo el poder de Poncio Pilato,
fue
crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos
y al
tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a
los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso.
De allí
vendrá con gloria a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el
Espíritu Santo,
en la
Santa Iglesia Católica,
en la
Comunión de los Santos,
el perdón
de los pecados,
la
resurrección de los muertos
y la vida
eterna. Amén
Esta
es una versión antigua del credo pero permite, mejor que la versión actual,
desglosar las diversas creencias de los católicos.
También
se le da una gran importancia a la celebración de los sacramentos, formando
muchos de ellos parte de nuestra vida social: Bautismo, Matrimonio, Eucaristía,
etc.
Luego
de contemplar la inmensidad de la iglesia católica en cuanto a su historia,
doctrinas y tradiciones a nivel general y universal, es imposible no reconocer
lo inmensurable de la arquitectura de esta iglesia nuestra. La Catedral
Metropolitana de Medellín, oficialmente Catedral Basílica Metropolitana de la
Inmaculada Concepción de María, una iglesia catedralicia de culto católico
romano dedicada a la Virgen María
bajo la advocación
de la Inmaculada Concepción.
Está situada en la zona céntrica de la ciudad de Medellín (Colombia),
en el barrio Villanueva, al
costado norte del Parque de Bolívar.
Además, el templo fue llamado antiguamente y aun se le conoce pero en menor
medida, como Catedral de Villanueva, especialmente durante su construcción para
distinguirla de la Iglesia de la Candelaria,
que por ese entonces era sede episcopal.
El edificio fue diseñado por el arquitecto
francés
Charles Émile Carré (1863-1909), en estilo neorrománico,
cuenta con planta en cruz latina, consta de tres naves longitudinales, a su vez
atravesadas por el transepto o nave transversal, y sus dos torreones tienen 66
metros de altura hasta la cruz. Además, es una gran estructura de ladrillo
macizo, pues para su construcción se utilizaron aproximadamente 1.120.000
ladrillos de 8 decímetros cúbicos
cada uno (unidos entre sí con argamasa),
los cuales envuelven un volumen
de 97.000 metros cúbicos. Por su valor histórico y por ser una de las
principales obras arquitectónicas del país, fue declarada Monumento Nacional de Colombia
el 12
de marzo de 1982.
También posee un pequeño museo
de arte religioso,
localizado en una sala contigua a la basílica,
y no se encuentra abierto al público. La colección cuenta aproximadamente 40
obras pictóricas (entre los siglos XVII,
XVIII,
y XIX)
y 15 obras escultóricas (entre los siglos XVIII y XIX).
La Iglesia Metropolitana de Medellín ha
tenido diversas modificaciones, pero siempre conservando la misma imagen desde
su creación, la señora Irma Rendón es una fiel seguidora de la iglesia y lleva 72
años sirviendo al servicio del señor y en su defecto a la iglesia misma. Ella cuenta como ha visto crecer el templo y
las transformaciones que este ha tenido a medida que su vida va transcurriendo
dentro de él.
La historia de la catedral está dividida en
dos etapas; la primera de ellas comienza en 1868 con la creación de la Diócesis de Medellín y Antioquia y la posterior
búsqueda de una edificación adecuada para ser un templo catedralicio; este
periodo termina en 1883. La segunda etapa comienza en 1886 cuando Bernardo Herrera Restrepo toma posesión como nuevo obispo y
emprende la tarea de edificar la catedral. Además, la política es un factor
influyente en la historia de la basílica, dado que se vivía la rivalidad entre
las ciudades de Medellín y Santa Fe de Antioquia; ésta última pierde en 1826 su
condición de capital de la provincia de Antioquia (hoy Departamento de Antioquia) de manos de la segunda, lo que incidió para
que más tarde también fuera trasladado el poder religioso.
Saliendo del templo nos
volvemos a encontrar con una mezcla de lo divino y lo profano, una combinación
de múltiples cosas de personas que encuentran en las afueras un poco de
tranquilidad espiritual sin entrar en las metódicas y costumbrista tradiciones
propias de un católico; o simplemente se ven todas las diversas actividades que
de una u otra forma van relacionadas con la santería y los elementos utilizados
por esta religión. Igual que en la antigüedad muchas iglesias conservan un
atrio a su entrada, aunque su forma es muy diversa, pero, en general, suelen
tener una fuente y soportales, y el acceso libre a cualquiera que buscan
fundamento y esperanza en la vida, pero no se atreven a entrar en una iglesia o
en un grupo cerrado que les ahorre el esfuerzo y el riesgo de la búsqueda
personal. Miembros de iglesias o grupos religiosos, quieren oxigenarse con
aires frescos de libertad y cultura actual, depurar sus experiencias religiosas
y transmitir al mundo con palabras sencillas lo mejor que les ha quedado de la
vivencia de fe.
En las afueras de la
Catedral Metropolitana de Medellín encontramos desde hechiceros, gigolós,
homosexuales, ancianos pensionados huyendo del encierro y la inactividad propia
de su edad, rezanderos y comercio informal; presentaciones de teatro callejero
actividad que heredamos de la antigua Grecia, donde los viajeros llegaban a la ciudad de Atenas y
contaban sus aventuras de viaje. Las obras de teatro callejero generalmente son
diferentes a las que se exponen en los teatros, siendo casi siempre creaciones
grupales donde se aprovecha el contexto en que se desarrollan, e incluso
algunas hacen participar a parte del público.
La mayoría de las obras tienen un trasfondo y
un contenido social, donde se promueve la lucha y el cambio social, el animarse
a romper con las estructuras establecidas y los límites (en sus inicios fueron
sus pilares).
Uno de los beneficios que tiene el teatro
callejero es que cualquiera puede acceder a presenciar estas “performances”,
logrando diversificar el público y que personas que nunca concurren al teatro
puedan disfrutar de ellas sin tener que pagar una entrada, que en ocasiones no
lo pueden hacer. Artistas como Danny, un travesti que alegra las noches de
domingos y festivos teniendo unos seguidores acérrimos que con su presencia han
consagrado sus presentaciones aunque un poco extravagantes y salidas delo común
como un espacio y una opción para compartir en parejas y hasta en familia.
Aunque el público de Dany son personas que de
una u otra forma son rechazados por la religión, hay algunos de ellos que
aprovechan la oportunidad para antes de ir al show, entrar a la iglesia y ahí
en silencio dejar sus cargas y desahogar
un poco sus penas, aunque en su conciencia tengan bien claro que no es un sitio
donde son bien recibidos.
Este es caso de Andrés Castaño un joven
homosexual que es fiel seguidor al famoso Show de la Danny, pues él, cada domingo después de una larga semana
de trabajo viene a disfrutar de la locuras de la Danny, como el mismo dice,
pero antes aprovecha la situación y entra a encontrarse con su Dios, a
alimentar esa relación espiritual que desde niño le han inculcado y que él a lo
largo de su vida ha sabido
mantener. Aunque después vuelva a su
vida cotidiana llena de pecado como muchos le llaman, no muy lejos de
donde alimenta su vida espiritual,
encuentra el alimento de su vida profana, una travesti que cada domingo le ínsita
a seguir adelante, a luchar por sus ideales, a no dejarse vencer por la
sociedad, incluso por la misma religión.
Resulta contradictorio la forma como las
personas, hacen de un mismo espacio dos mundos totalmente diferentes, la
iglesia la casa de Dios, el sitio para el reencuentro espiritual con el
creador, pero una vez salen de ella convierten su patio u atrio en un desdén de
lujuria y pecado, donde cada quien hace lo que le parece y actúa sobre su
propia concupiscencia olvidando que ese espacio también hace parte de la
llamada casa de Dios.
Así cada día hombres y mujeres se reúnen
frente a estos templos imponentes y arrogantes a mostrar sus artes o
simplemente revelarse en contra de las
ideologías políticas, religiosas o culturales, quizás por ser este uno de los
sitios más concurridos de la ciudad, o un icono cultural dentro de la sociedad,
aprovechan para mostrar sus habilidades,
salir del anonimato y obtener un poco de dinero para subsistir.
Por: Anuar Alfonso De la
cruz Medrano