miércoles, 24 de octubre de 2012

EL UN, DOS, TRES DEL SALARIO MÍNIMO


Colombia, un país que carga sobre su territorio hasta el día de hoy  47.182.343 habitantes según datos exactos registrados por el Departamento Administrativo Nacional de Encuesta (DANE), y que en estos últimos tiempos se ha puesto de moda en todos los medios de comunicación hablar de la notable reducción de la tasa de desempleo, según un artículo publicado en la página de la Presidencia de la República se asegura que la disminución de este índice fue del 9,4% y que esto se debe a las acertadas políticas que adelante el gobierno nacional.
¿Pero qué significa hablar de reducción de desempleos? ¿Será que la población colombiana si logra tener una vida digna cuando depende de un salario mínimo?
Mientras el gobierno nacional alardea ante los medios de su “notable reducción de desempleados” en el territorio Colombiano, es mucha la población que se ve enfrentada a vivir el oprobio de sostener toda una familia con $589.500, que es la tarifa mínima legal vigente que devenga un trabajador como pago de sus honorarios por sus labores realizadas, si vamos al trasfondo de tan solo uno de estas familias encontramos que sus maniobras para lograr subsistir con este mínimo salario es inimaginable.
 “Hay que hacer de tripas corazón” Así lo expresa Nubia González una de las señoras del área de servicios generales de la Fundación Universitaria Inpahu, Ella,  una mujer cabeza de familia y madre de dos hijos a quienes ha logrado sacar adelante a pesar de ser aseadora, nos cuenta con agrado como es su metodología para lograr que su sueldo mínimo se vuelva máximo y le alcance para suplir todas sus necesidades.
De $589.500 que devenga mensualmente, $95.200 son sagrados para recargar su tarjeta de Transmilenio, porque es el único transporte que le sirve para ir y volver de su casa al trabajo y viceversa, $150.000 que gasta mensualmente en el pago de servicios de su vivienda que “afortunadamente le dejo su madre, porque si no ni para comer tuviera” expresa entre risas, sumado a esto son $200.000 que se gasta en el mercado para que sus hijos, su madre y ella puedan comer, pues eso es primordial, cuenta ella que entre las onces de sus hijos y de alguna u otra cosa que se antoja muy de vez en cuando se le va el resto del dinero.
Como ella son muchos los colombiano que viven al un, dos y tres con sus sueldos mínimos, son personas que no tienen derecho a una vida social y mucho menos antojarse de ir a un cine a ver una película o ¿porque no?  Irse un fin de año con su familia a una de las ciudades de la costa a conocer el mar, infortunadamente su salario solo les permite cubrir sus necesidades primarias y lo demás es solo un sueño que aspiran algún día poder alcanzar.


Mientras el Gobierno Nacional se llena de satisfacción hablando de sus exitosas estrategias para erradicar el desempleo en el país, hay muchas personas como Nubia, que si bien agradecen a la vida por tener al menos un empleo que les brinda la posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas, anhelan que en algún momento su situación pueda cambiar y tener al menos con que irse tranquilamente un fin de semana a Melgar sin pensar en que lo gastado en el paseo les tarda un año en recupéralo.  

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