Colombia, un país que carga sobre su
territorio hasta el día de hoy 47.182.343 habitantes según datos exactos
registrados por el Departamento Administrativo Nacional de Encuesta (DANE), y
que en estos últimos tiempos se ha puesto de moda en todos los medios de
comunicación hablar de la notable reducción de la tasa de desempleo, según un
artículo publicado en la página de la Presidencia de la República se asegura
que la disminución de este índice fue del 9,4% y que esto se debe a las
acertadas políticas que adelante el gobierno nacional.
¿Pero qué significa hablar de
reducción de desempleos? ¿Será que la población colombiana si logra tener una
vida digna cuando depende de un salario mínimo?
Mientras el gobierno nacional alardea
ante los medios de su “notable reducción de desempleados” en el territorio
Colombiano, es mucha la población que se ve enfrentada a vivir el oprobio de
sostener toda una familia con $589.500, que es la tarifa mínima legal vigente
que devenga un trabajador como pago de sus honorarios por sus labores
realizadas, si vamos al trasfondo de tan solo uno de estas familias encontramos
que sus maniobras para lograr subsistir con este mínimo salario es
inimaginable.
“Hay que hacer de tripas
corazón” Así lo expresa Nubia González una de las señoras del área de
servicios generales de la Fundación Universitaria Inpahu, Ella, una mujer
cabeza de familia y madre de dos hijos a quienes ha logrado sacar adelante a
pesar de ser aseadora, nos cuenta con agrado como es su metodología para lograr
que su sueldo mínimo se vuelva máximo y le alcance para suplir todas sus
necesidades.
De $589.500 que devenga mensualmente,
$95.200 son sagrados para recargar su tarjeta de Transmilenio, porque es el
único transporte que le sirve para ir y volver de su casa al trabajo y
viceversa, $150.000 que gasta mensualmente en el pago de servicios de su
vivienda que “afortunadamente le dejo su madre, porque si no ni para comer
tuviera” expresa entre risas, sumado a esto son $200.000 que se gasta en el
mercado para que sus hijos, su madre y ella puedan comer, pues eso es
primordial, cuenta ella que entre las onces de sus hijos y de alguna u otra
cosa que se antoja muy de vez en cuando se le va el resto del dinero.
Como ella son muchos los colombiano
que viven al un, dos y tres con sus sueldos mínimos, son personas que no tienen
derecho a una vida social y mucho menos antojarse de ir a un cine a ver una
película o ¿porque no? Irse un fin de año con su familia a una de las
ciudades de la costa a conocer el mar, infortunadamente su salario solo les
permite cubrir sus necesidades primarias y lo demás es solo un sueño que
aspiran algún día poder alcanzar.
Mientras el Gobierno Nacional se
llena de satisfacción hablando de sus exitosas estrategias para
erradicar el desempleo en el país, hay muchas personas como Nubia, que si bien
agradecen a la vida por tener al menos un empleo que les brinda la posibilidad
de satisfacer sus necesidades básicas, anhelan que en algún momento su
situación pueda cambiar y tener al menos con que irse tranquilamente un fin de
semana a Melgar sin pensar en que lo gastado en el paseo les tarda un año en
recupéralo.
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