EL DESTIERRO: UN FANTASMA PERMANENTE
Pena que consiste en expulsar a
alguien de un lugar o de un territorio determinado, para que temporal o perpetuamente
resida fuera de él. Pueblo o lugar en que vive el desterrado.
Lugar alejado, remoto o de difícil acceso. RAE
En el capítulo Destierro, Germán
Castro Caycedo en su libro “Que la Muerte Espere” nos sumerge nuevamente en una
realidad de nuestro país. Él nos cuenta la historia de Alejandro Lara y cómo al
ver su sueño frustrado por no poder estudiar derecho, se destierra de un lugar
a otro hasta encontrar su felicidad.
Al igual que Alejandro, en
Colombia son muchas las personas que de una u otra manera viven esta situación
de destierro, solo que no siempre es una decisión autónoma y hay quienes se ven
obligados a dejar su tierra porque no tienen más opción.
A lo largo de este capítulo el autor
nos evidencia que los motivos de Alejandro para dejar la ciudad y
radicarse en la selva, no fueron más que la situación de violencia por la que
atravesaba la ciudad de Medellín en esos tiempos.
En la antigüedad el destierro era uno
de los peores castigos al que se sometía a una persona, puesto que se
condenaba a vivir una vida errante lejos de los suyos y de su cultura. En la
actualidad el destierro puede ser una decisión propia de cada individuo.
La violencia por la que atraviesa el
país desde hace 60 años, día a día obliga a miles de personas a dejar su tierra
y salir en busca de “seguridad”. No obstante esto no es considerado como
destierro sino como desplazamientos, pero cabe anotar que las situaciones que
conllevan a estas acciones, son las mismas.
Hoy las personas no solo se
destierran por problemas de violencia, hay quienes se van a otros países a
buscar un mejor futuro, para ellos y sus familiares, o quienes simplemente no
están de acuerdo con las ideologías políticas, sociales y culturales, y se van
a un lugar donde simplemente se les hace fácil adaptarse, o donde ellos creen
obtener la felicidad.
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