“LA ESPERANZA ES LO
ÚLTIMO QUE SE PIERDE”
Los seres humanos cuando nos
encontramos en situaciones difíciles, nos aferramos a nuestras creencias y conmociones.
Y es allí donde nace ese sentimiento al que llamamos esperanza. El diccionario
de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) le da un explícito significado
a esta palabra y la define como “Estado del ánimo en el cual se nos presenta
como posible lo que deseamos”.
Es común escuchar a las personas
hablar de esperanza cuando atraviesan por momentos y situaciones en
los que anhelan o esperan recibir algún favor. Pero al ver que la satisfacción
de los deseos no llega, se aferran a su confianza y hacen uso del
optimismo para obtener la paciencia mientras la vida presenta la solución
a un problema o provee las necesidades.
Para profundizar en el tema tomaremos
como referencia el capítulo Niebla del libro de Germán Castro Caycedo, Que la
Muerte Espere. Ahí el autor cuenta la historia de Lucia Galeano, una joven
Antropóloga quien acompañada por un gran caminante y tres personas más, se fue
a recorrer las cumbres de los Andes tropicales de la tierra fría de Colombiana,
una vez llegaron a la cima de Pico de Loro e iniciaron el descenso para volver
a casa. Lucia y su amigo Ezequiel Moreno desviaron el camino y se perdieron en
los bosques de niebla. Una vez perdidos en la selva es cuando Lucia se aferra a
la esperanza de llegar a casa. Después de la primera noche en el bosque,
inician la incansable búsqueda de un camino que los lleve a donde encuentren otras
personas que les puedan brindar ayuda.
A medida que pasa el tiempo, se
internan más y más en la selva y Ezequiel va perdiendo las esperanzas al punto
que decide quedarse a la orilla del rio, donde finalmente una hipotermia acaba
con su vida. Por el contrario Lucia no se da por vencida y cada minuto alimenta
sus ilusiones imaginando que en algún momento encontrará alguien que le brinde
ayuda. A pesar del cansancio físico, el agotamiento espiritual y las pocas
posibilidades de supervivencia, ella no se da por vencida y mantiene viva la
ilusión que adelante encontrará la ayuda que desea. Finalmente ella logra hallar
quien le tienda la mano y así salvar su vida.
Este es solo uno de los tantos casos
en los cuales las personas hacen uso del gran sentimiento de esperar, para
apoyar la confianza absoluta y así hacerle frente a diferentes problemas,
enfermedades o tiempos difíciles.
Son muchos los escritores, filósofos
y pensadores que desde tiempos remotos escriben a favor de la esperanza, para
alentar a sus lectores o seguidores, darles tranquilidad y crear conciencia que
detrás de cada problema, siempre hay una solución. Por citar un ejemplo,
miremos la frase de Aristóteles “La esperanza es el sueño del hombre
despierto” o esta del filósofo Alemán Friedrich
Nietzsche “La esperanza es un estimulante vital muy superior a la
suerte”.
Cada individuo, es autónomo y libre
para decidir en dónde o en quién deposita su creencia y confianza, pues esto en
algún momento específico se convertirá en una esperanza de vida.
“Hay que esperar cuando se está
desesperado, y andar cuando se espera”. Gustave Flaubert
(1821-1880) Escritor francés.
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